
Hace unos días leí una noticia en el Diario el Mundo acerca de la ceguera de una Leona que vive en cautividad, que la verdad, por un lado me conmovió y por otro casi me decidió a cambiar de país, aunque quizá no baste y haya que cambiar de planeta.
Elsa, que es el nombre de la leona en cuestión tiene 15 meses de edad, y nació con cataratas congénitas en ambos ojos. Literalmente no veía más allá de sus narices. Fue operada con éxito por un veterinario oculista que al tratarla se conmovió y le colocó lentillas intraoculares devolviéndole la visión, todo ello de forma gratuita. "La leona se mostraba agresiva y apenas comía", decían sus cuidadores. Los veterinarios detectaron el problema, “veía tan poco que no era capaz de saber si se encontraba en peligro o no. Estaba aterrada y nerviosa porque apenas veía nada”. Declaró Nunzio D'Anna, el veterinario oculista de 42 años que se mostró conmovido ante la situación de la leona y al que desde este humilde blog mando mi felicitación por su comportamiento con Elsa.

Después de la operación, al cabo de dos horas Elsa ya veía y se espera que en unas tres semanas recuperé el 90% de la visión” precisaba el articulo de Elmundo.es. Después de la operación Elsa ya empezó a comportarse como cualquier leona de su edad y sus cuidadores ya observan en ella un comportamiento normal.
Hasta aquí lo bonito e incluso yo diría lo conmovedor de la noticia, pero en este tiempo que nos ha tocado vivir siempre existe el lado oscuro de las cosas. La verdad es que en principió sólo leí el artículo, fue una compañera de trabajo la que indignada me sugirió leer los comentarios que había suscitado la noticia entre los lectores del periódico, ante mi asombro, un gran número de lectores criticaban que ese gasto que suponía la intervención fuera destinado a una leona. Eso si es ceguera y no lo de la pobre Elsa.
Lo dicho, ¿Bastará con cambiar de país?. Esa es la duda. Os dejo el enlace por si queréis leer la noticia.

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